Eso
un día largo
torturante desde el principio
aunque no fue para tanto
con un posible brillo a media tarde
que debió ser pospuesto
y con un final al final
que me dejó redondo.
Y después cuando creía todo terminado
y me estaba metiendo en el sobre
con esa sensación de cansancio que da placer
me di cuenta de que tengo que soltar más cosas.
lunes, 15 de noviembre de 2010
miércoles, 10 de noviembre de 2010
El poema del elefante y el poema del monte
Recién veo que Mili se sacó un 10 en "creación literaria". Y surgió el siguiente diálogo:
- wow -le digo-, ¿y qué hiciste?
- Un poema (no me dijo poesía)
- A verlo.
- No lo tengo acá.
- ¿cómo era? ¿qué decía?
- ¡Qué se yo papá!
- ¡¿te gusta hacer eso?!
- no.
- es relindo. Decime una palabra.
- elefante.
- Un elefante pisó a una hormiga. Pobre elefante. -se rie- Otra palabra.
- Monte.
- Estaba en el monte. Estaba en el monte. Estaba en el monte.Y se quedó en el monte. -levantó las cejas.
- Monte rima con rinoceronte -me dice-, con saltamontes y horizonte.
- Los poemas no tienen por qué tener rima.
Me miró con cara de "mirá vos" y fue a hacerse un sandwich de jamón crudo. Trajo también uno más chiquito para mi (no había más jamon, dice) y ahora escucho en su compu el tuturún - tururún del MSN.
Se terminó el sueño literario.
- wow -le digo-, ¿y qué hiciste?
- Un poema (no me dijo poesía)
- A verlo.
- No lo tengo acá.
- ¿cómo era? ¿qué decía?
- ¡Qué se yo papá!
- ¡¿te gusta hacer eso?!
- no.
- es relindo. Decime una palabra.
- elefante.
- Un elefante pisó a una hormiga. Pobre elefante. -se rie- Otra palabra.
- Monte.
- Estaba en el monte. Estaba en el monte. Estaba en el monte.Y se quedó en el monte. -levantó las cejas.
- Monte rima con rinoceronte -me dice-, con saltamontes y horizonte.
- Los poemas no tienen por qué tener rima.
Me miró con cara de "mirá vos" y fue a hacerse un sandwich de jamón crudo. Trajo también uno más chiquito para mi (no había más jamon, dice) y ahora escucho en su compu el tuturún - tururún del MSN.
Se terminó el sueño literario.
lunes, 8 de noviembre de 2010
Allá arriba, bien alto
No sé, hoy es un día en el que
quisiera estar en el himalaya
tomando sol
mirando una nube
y que toda la preocupación del día fuera
hacerme un té a eso de las seis o siete de la tarde.
quisiera estar en el himalaya
tomando sol
mirando una nube
y que toda la preocupación del día fuera
hacerme un té a eso de las seis o siete de la tarde.
jueves, 4 de noviembre de 2010
Un jueves cualquiera me doy cuenta de todo
Hace muchos, muchos años había un rey que estaba muy, pero muy triste. Había intentado todo y no podía encontrar dentro de él una razón para ser feliz. Entonces, llenó el castillo de globos, organizó fiestas, tomó cerveza, se cortó el pelo, pintó las paredes de anaranjado, escribió poemas y cuentos tristes y alegres, encendió mil velas, tomó tequila, se dejó la barba, viajó por todos lados, puso luces de colores, bailó, regaló helicópteros y caramelos, tomó mojitos, se dejó el pelo largo, leyó hasta que no quedaron más libros en la biblioteca real, tomó terma con soda, se cortó la barba.
Y seguía triste.
Un día, era un jueves, un jueves cualquiera se levantó de la cama con el sol en su cara, con el sol del amanecer en su cara. Me desperté con el sol en mi cara, dijo sorprendido. El sol en su cara era cálido, suave, brillante, tonto, absurdo, real. Se sentó en el piso y se quedó mirando el amanecer entre los edificios y los árboles y dijo: el sol, ahora entiendo todo, no hay nada que hacer.
Y seguía triste.
Un día, era un jueves, un jueves cualquiera se levantó de la cama con el sol en su cara, con el sol del amanecer en su cara. Me desperté con el sol en mi cara, dijo sorprendido. El sol en su cara era cálido, suave, brillante, tonto, absurdo, real. Se sentó en el piso y se quedó mirando el amanecer entre los edificios y los árboles y dijo: el sol, ahora entiendo todo, no hay nada que hacer.
martes, 2 de noviembre de 2010
También soy brujo
Mujer:
Ojo conmigo
que si me enojo
-y me enojo fácil-
y digo
las palabras adecuadas
en el orden preciso
puedo hacer que te conviertas
en árbol
y te dejo plantada para simpre.
Ojo conmigo
que si me enojo
-y me enojo fácil-
y digo
las palabras adecuadas
en el orden preciso
puedo hacer que te conviertas
en árbol
y te dejo plantada para simpre.
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